REYNAZUL.

martes, 21 de febrero de 2017

Marta Peirano, autora del "Pequeño Libro Rojo del activista en Red".

Una introducción a la criptografía para periodistas, utiliza una acertada metáfora comparando la seguridad digital con las cortinas que usamos en las ventanas de casa.
Es la mejor respuesta para cuando alguien, en una charla sobre privacidad te suelta eso de que:
—“Yo no tengo nada que ocultar”—, entonces —“¿Por qué pones cortinas en tu casa?”—.
Esas cortinas, con toda seguridad, no ocultan ningún delito. Probablemente, estés más cómoda tirada en el sofá de casa sabiendo que ningún vecino curioso te observa.
Esa intimidad que nos aportan las cortinas, esa tranquilidad de no sabernos vigilados nos permite comportarnos con mayor naturalidad. Lo mismo sucede en nuestra vida digital.
En Internet también necesitamos cortinas. Si sospechamos que nos vigilan, que nos leen, no actuamos de la misma forma. Aunque no estemos haciendo nada malo.
Quizás, lo más grave que ha conseguido el “sistema de poder” es generar en parte de la ciudadanía esa sensación de panóptico. Muchas y muchos nos sentimos vigilados y “el estado de vigilancia es una de las peores enfermedades que tiene la democracia”, dice Marta Peirano.
Además, han logrado que se asocien los reclamos por nuestro derecho a la privacidad con la delincuencia. Su hipótesis es que si pides privacidad tienes algo que ocultar. Por eso, como decíamos antes, la respuesta más común de muchas personas es “a mi no me importa la privacidad, porque no hice nada malo”.
Es cierto que la mayoría de la ciudadanía no se preocupa de si Whatsapp regala sus datos a Facebook. Es también verdad que pocas personas se inquietan al saber que Google sabe más de nosotros que nuestra propia mamá. Pero quienes sí se preocupan deben convencer al resto de que al igual que es natural denunciar a alguien que roba una carta del buzón, hay que acusar a quienes cometen el delito de abrir nuestros buzones digitales para leer nuestros correos digitales. Aunque lo haga un gobierno o una multinacional de Internet.
Glenn Greenwald, el periodista que publicó las revelaciones de Snowden, ofrece en este video algunos argumentos para convencer a los más escépticos de que usen cortinas digitales:
“Una sociedad en la que las personas pueden ser controladas en todo momento es una sociedad que engendra la conformidad, la obediencia y la sumisión, por lo que cada tirano, del más abierto a el más sutil, anhela ese sistema.“ 
fuente. radioslibres.net
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