REYNAZUL.

viernes, 17 de julio de 2015

EN ROMA Y EL NORTE DEL PAÍS Disturbios por manifestaciones xenófobas contra inmigrantes en Italia Militantes xenófobos y vecinos opuestos a la llegada de refugiados protagonizaron disturbios en Roma y en el norte de Italia en rechazo al arribo de inmigrantes a centros de recepción preparados por los gobiernos locales.

El grupo de ultraderecha Casa Pound se enfrentó este viernes con la policía antidisturbios de la capital italiana en la comuna de Casale San Nicola, al norte de Roma, donde el gobierno local dispuso el asentamiento de 19 inmigrantes.
Durante el enfrentamiento, los manifestantes de Casa Pound hirieron a cuatro policías, reportó la jefatura local, que confirmó el arresto de dos manifestantes, según informó La Stampa.

Antes de la irrupción del grupo xenófobo, vecinos del barrio periférico habían mostrado su descontento con una decisión que el prefecto del gobierno central en Roma aseguró que "no tiene marcha atrás".

Con pancartas en contra de la llegada de la veintena de inmigrantes, los vecinos de Casale San Nicola permanecieron durante la mañana sentados en sillas portando banderas de Italia bloqueando el paso de los mismos al centro de asentamiento.

Tras los incidentes, el líder del partido ultraderecha Liga Norte (LN), Matteo Salvini, se hizo eco de la xenofobia de los vecinos y pidió que sean los delegados del Gobierno quienes acojan en sus casas a los inmigrantes
De todos modos, pese a las protestas y desmanes, y luego de haber sido blanco de ataques con proyectiles, el micro con los 19 inmigrantes a bordo logró acceder al recinto del centro de recepción.

A poco más de un mes de la explosión de la cuestión migratoria con la acumulación masiva de inmigrantes en el norte italiano tras el cierre de las fronteras de Francia a los indocumentados, este viernes continuaron también las protestas en la región de Véneto con motivo de la resistencia de vecinos al arribo de los refugiados.

Residentes del municipio de Quinto di Treviso también se enfrentaron con la policía en contra de la decisión de la prefectura local de transferir a un centenar de inmigrantes a 30 viviendas vacías de la comuna.

Según mostró la televisión italiana, un grupo de ciudadanos abrió un albergue para los solicitantes de asilo y sacó colchones, muebles y televisión y los prendió fuego, lo que obligó al alcalde local a rever su postura inicial.

Esta mañana, el gobierno local aseguró en un comunicado que decidió trasladar a los 101 refugiados hacia el antiguo cuartel Serena, situado en la frontera entre Casier y Treviso.

Tras los incidentes en la capital y en el norte del país, el líder del partido ultraderecha Liga Norte (LN), Matteo Salvini, se hizo eco de la xenofobia de los vecinos y pidió que sean los delegados del Gobierno quienes acojan en sus casas a los inmigrantes.

De todos modos, tanto Caritas como la agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) criticaron con dureza la resistencia de vecinos y partidos nacionalistas a la recepción de refugiados.

"Una ciudad que no recibe a los inmigrantes -familias, muchachos que huyen de la guerra, las persecuciones o la pobreza- es un pueblo sin memoria, un conglomerado humano que no puede llamarse comunidad", criticó Caritas en un comunicado sobre los hechos en Casale San Nicola.

Asimismo, el organismo que preside el cardenal filipino Luis Tagle llamó a la comunidad cristiana a "hacerse cada día más visible y partícipe con la oración e iniciativas de solidaridad e integración hacia los inmigrantes".

Hace un mes, en esa línea, el propio papa Francisco había asegurado en una audiencia pública su pedido a rezar "por todos los hermanos y hermanas que buscan refugio lejos de sus tierras, que buscan una casa en la que poder vivir sin temor, para que se respete siempre su dignidad".

"Animo la obra de todos los que llevan una ayuda y espero que la comunidad internacional actúe de acuerdo y eficazmente para prevenir las causas de la inmigración forzada. Invito a todos a pedir perdón por las personas y las instituciones que cierran las puertas a esta gente que busca una familia, que quiere ser custodiada", aseveró entonces el Santo Padre.

Acnur también advirtió hoy que "es peligroso" alimentar la retórica "xenófoba y racista" sobre los refugiados.

El organismo de la ONU expresó su "indignación" por estos hechos y condenó la "instrumentalización" de la intolerancia ciudadana, que, apoyada por "elementos extremistas" de la sociedad, "favorece un clima de tensión" hacia quienes llegan a Europa "huyendo de guerras sangrientas, torturas y persecuciones". fuente: telam.com.ar
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