REYNAZUL.

jueves, 25 de junio de 2015

Ventimiglia, la ciudad italiana que se convirtió en campamento para los "sin papeles" El drama de la inmigración ilegal.Ubicada en el borde con Francia, cada tarde recibe un nuevo contingente de migrantes llegados desde el Mediterráneo y que buscan entrar a suelo galo. Cientos de ellos viven en la estación, donde yacen en colchones y se improvisaron baños y duchas. El papa pidió que se respete su dignidad.

La ciudad italiana de Ventimiglia, cerca de la frontera con Francia, continuó hoy recibiendo inmigrantes, que se congregan en su estación ferroviaria y acampan en su malecón a la espera de que las autoridades galas les permitan el paso. Pero lejos de eso, París anunció este miércoles un plan que intensifica las expulsiones de los "sin papeles" y crea más plazas de acogida sólo para demandantes de asilo y quienes ya han obtenido el estatuto de refugiado.
El plan deja pocas esperanzas a centenares de inmigrantes que se agolpan en la estación de Ventimiglia, convertida en un improvisado campamento de acogida, a la espera de poder pasar a Francia, que unilateralmente ha decidido prohibir el paso a aquellos inmigrantes que no cuenten con un permiso de permanencia legal en la Unión Europea.
El papa Francisco no se mantuvo ajeno a esat situación. Y hoy durante la audiencia general, invitó a “pedir perdón por las personas y las instituciones que cierran la puerta” a los refugiados en todo el mundo, “a esta gente que busca vida, una familia, que busca ser cuidada”. Y pidió "respetar la dignidad" de los migrantes.

En tanto, Ventimiglia, de poco más de 20.000 habitantes, se ha convertido en un punto de encuentro para centenares de inmigrantes, que esperan en su estación y que incluso están llevando un acto protesta acampando en una escollera a pocos metros de la frontera.

En la estación se han dispuesto duchas y baños además de un furgón ambulatorio de la Cruz Roja y a ella acuden muchos vecinos para donar objetos que puedan ser de utilidad, como mantas.

El pueblo sigue recibiendo inmigrantes y el alcalde, Enrico Ioculano, estima que cada tarde llegan en torno a 80 personas procedentes de otras estaciones de Italia, adonde arriban después de cruzar el Mediterráneo desde las costas africanas.

Algunos de ellos, eritreos, explicaron a EFE que su intención es asearse para regresar a las rocas, un objetivo difícilmente realizable a tenor de los fuertes controles policiales que se han establecido en el área.

La estación continúa con su actividad a pesar de que sus pasillos aparecen ahora cubiertos por colchones y mantas, en los que duermen los inmigrantes.

Los viajeros hacen cola en las ventanillas para comprar sus boletos de tren mientras asisten a la escena con incredulidad.

“Es un poco extraño como situación. Quizá no deberíamos acoger a los inmigrantes solo nosotros sino también otros países de la Unión Europea. Lo siento pero no es algo fácil. Todos no podemos acogerlos nosotros”, explicó Simone mientras esperaba un tren en dirección a Pavía.

Daniela, una mujer de Ventimiglia que acaba de donar ropa y objetos a la Cruz Roja, señaló que “estas personas están asustadas por los conflictos” y alegó que sus países son “como una casa que arde”.

“¿Si tu casa arde, qué haces? ­¡Escapas!”, exclamó.

Giseppe, de Turín, lamentó la situación de los inmigrantes que se agolpan en la estación y achacó la decisión de Francia de cerrar su frontera a “elecciones políticas”.

Ante la llegada de más inmigrantes, el Consistorio de Ventimiglia está preparando una sala diferente de la estación para acoger a mujeres y niños y separar a los inmigrantes por sexos.

(Fuente: Agencias). fuente: clarin.com
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