REYNAZUL.

viernes, 6 de junio de 2014

Piquetes, protestas y temor a ataques vandálicos en la casa argentina en el Mundial Brasil 2014 Belo Horizonte se encuentra en estado de alerta por la alta tensión social. Este lunes llegará allí la Selección.

El ruido es ensordecedor. A sólo unos metros del portón de cristal que separa la sala de preembarque del corazón del Aeropuerto Tancredo Neves, un grupo de obreros le saca chispas a una estructura metálica. Debajo de sus cascos, transpiran por la Copa del Mundo con un pronóstico que es menos alentador que el de la Selección de Irán.Recién en julio, cuando se haya apagado la fiebre mundialista, estará terminada la ampliación de la terminal de Confins. Es la primera escena que encuentran los visitantes apenas pisan Belo Horizonte, la casa prestada de la Selección Argentina. La ciudad de Cruzeiro y Atlético Mineiro, que no escapa a las vicisitudes de un país que vive alterado por la tensión social que provoca el torneo de fútbol más trascendente del planeta.

Ayer, sin ir más lejos, un grupo de manifestantes cortó la autopista MG-10, que une el aeropuerto con Belo Horizonte. Y aquellos que pensábamos que los piquetes eran patrimonio nacional argentino, nos encontramos con una ruta atorada que causó una congestión del tránsito insoportable. Hubo mucho nerviosismo de los automovilistas. Fue el segundo corte en 15 días, esta vez a cargo de profesores estatales, quienes reclaman mejoras salariales desde el 21 de mayo. La Policía Militar intervino en el medio del escándalo, pero no quedó exenta de críticas y denuncias de excesos de autoridad.

Las protestas tuvieron un coletazo en la cúpula policial de Mina Gerais. El coronel Antonio Carvalho Pereira fue desplazado del Comando de Policiamiento Especializado (CPE), sospechado de tomar partido por los grupos políticos que jaquean la Copa con actitud indulgente. En su lugar, asumió este viernes Ricardo Machado, ex asesor de la Secretaría de Defensa Social, con una nueva estrategia de seguridad denominada “Operación Copa”. La preocupación de los habitantes de este rincón de Brasil es grande, teniendo en cuenta que se prevén ataques vandálicos contra negocios. Por eso las concesionarias de automóviles de las avenidas Cristiano Machado y Raja Gabaglia blindaron sus vidrieras a un costo de 40 mil reales (200 mil pesos argentinos) con la meta de evitar dolores de cabeza.

Ayer Chile llegó en el medio de este caos, aunque escoltado por la Policía pudo arribar a Toca da Raposa II, complejo de entrenamiento de Cruzeiro. Hoy aterrizará en estas convulsionadas tierras Uruguay, quien se alojará en Sete Lagoas, a 70 kilómetros del centro de Belo Horizonte. Argentina, que aquí jugará contra Irán el 21 de junio, recién el lunes pondrá en Brasil los buenos pies de Messi y compañía.

A una semana del comienzo del Mundial, Minas Gerais espera que la pelota empiece a rodar en estado de alerta. Y hasta apareció amenazante la artillería antidisturbios que la Policía Militar presentó con bombos y platillos: granadas explosivas de luz, gases lacrimógenos, bombas de efecto moral y balas de goma. También hay relucientes fusiles de 5,56 milímetros, aunque esperan no tener que utilizarlas, más allá de que sea por el bien de la Copa. fuente: clarin.com 
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