REYNAZUL.

miércoles, 11 de junio de 2014

CONGRESO Diputados españoles aprobaron la ley de abdicación del rey Juan Carlos En la sesión, el presidente Mariano Rajoy hizo una fuerte defensa del sistema monárquico y cargó contra los movimientos republicanos. "España es una monarquía parlamentaria porque así lo quieren los españoles", enfatizó. La semana próxima el príncipe Felipe subirá al trono.

Al tratarse de una norma que afecta a la Jefatura del Estado, la ley requería una mayoría especial que fue alcanzada sin mayor problema porque contó con el respaldo de los dos principales partidos españoles, el gobernante Partido Popular (PP) y Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Los votos de otros diputados liberales y conservadores permitieron que la ley saliera adelante con 299 a favor, 19 votos en contra procedentes de grupos de izquierda y nacionalistas de izquierda, y 23 abstenciones de los nacionalistas de centroderecha y de un socialista que rompió la disciplina de voto.

La ley pasa ahora al Senado, que la debatirá y votará el próximo martes, tras lo cual se hará efectiva la abdicación de Juan Carlos de Borbón, quien la anunció al país el pasado día 2 y la justificó en que quería dar paso a una nueva generación, personificada en su hijo Felipe.

En el debate previo a la votación, PP y PSOE coincidieron en que el reinado de Juan Carlos I, que comenzó en noviembre de 1975, ha sido fructífero y trajo consigo la consolidación de la democracia y las libertades.

Rajoy y el líder socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, elogiaron el papel moderador del rey y su labor de arbitraje.
"España es una monarquía parlamentaria porque así lo quieren los españoles", manifestó el jefe del Ejecutivo frente a las voces republicanas que tras la abdicación del rey piden en estos días un referendo sobre la forma de Estado.
Rajoy enmarcó en la normalidad constitucional la aprobación de la ley que permite la abdicación y defendió la Monarquía como la forma de Estado que mejor garantiza la continuidad y estabilidad de las instituciones, así como de la convivencia pacífica.

Pérez Rubalcaba, por su parte, garantizó el apoyo socialista a la ley para la abdicación porque con ello "se cumple la Constitución" y, además se reafirma la fidelidad de su partido al pacto que dio origen a esa norma de 1978, informó la agencia de noticias EFE.

La defensa de la monarquía parlamentaria por parte de ambos dirigentes tuvo lugar frente a la presentación de textos alternativos en favor de un referendo por parte de varios partidos de izquierda, para que los españoles decidan si quieren ese modelo o una república.

La izquierda justificó su presentación afirmando que lo más lógico es que los españoles decidan en una consulta si quieren mantener la monarquía o volver a la república, un sistema que en España estuvo vigente en 1873 y 1874 y que volvió en 1931 y acabó tras la guerra civil iniciada cinco años después.

Cayo Lara, portavoz de Izquierda Plural, bloque que incluye a Izquierda Unida, la tercera fuerza políticas del país, subrayó que el pueblo es soberano y debería poder decidir qué forma de Estado quiere.

Asimismo, denunció que la sucesión de Juan Carlos I en su hijo Felipe es "una maniobra palaciega que se presenta como regeneración democrática pero es sangre nueva para una dinastía decrépita".

Los dos partidos mayoritarios respondieron que la monarquía parlamentaria es el sistema que figura en la Constitución de 1978, aprobada mayoritariamente por los españoles y que si alguien desea modificar el sistema debe hacerlo por cauces legales, "con una reforma de esa normativa".

No obstante y si bien junto con Rajoy destacó las cualidades del futuro rey Felipe VI y su preparación, Rubalcaba pidió que su llegada al trono coincida con un "tiempo nuevo" de cambios institucionales y renovación democrática.

Durante el debate se escucharon también voces a favor de la independencia de regiones como Cataluña y País Vasco y un diputado de la izquierda independentista vasca cerró su intervención con el grito "monarquía kampora" (monarquía fuera).

Los nacionalistas vascos y catalanes, que se abstuvieron, también pidieron que la llegada del nuevo rey dé paso a cambios en la estructura del Estado que permita que los ciudadanos de ambas regiones puedan decidir acerca de su propio futuro. fuente: telam.com.ar
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