REYNAZUL.

domingo, 11 de mayo de 2014

El sueño de un afgano que busca llegar a Inglaterra en una balsa de madera Asif falló en el intento de cruzar el Canal de la Mancha, empujado sólo por el viento y una sábana como vela.

Asif Hussainkil tenía un sueño desde que crecía en las polvorientas calles de Kabul: llegar a Inglaterra. Abrazar a su tío, a sus primos y ponerse a trabajar, para poder iniciar una carrera universitaria. Se podría haber ahogado en el intento, si no lo hubiera detectado el lunes pasado un ferry en pleno Canal de la Mancha, a dos millas náuticas de la costa.
Después de esperar dos meses en el puerto francés de Calais como inmigrante ilegal, armó un improvisado triángulo con tres maderas. Le colocó una sábana blanca como vela, un pequeño colchón forrado en plástico como asiento y salvavidas y, sin timón, se largó a cruzar la ruta marítima más visitada y peligrosa del mundo en este improvisado barquito de juguete.
Los guardacostas franceses lo recogieron del agua, con hipotermia. La policía lo detuvo, le rompió su querido barquito y lo liberó. Hoy es uno de los 500 inmigrantes ilegales que deambulan en este puerto francés, desesperados por cruzar el canal que los depositará en Gran Bretaña, su Dorado personal.
Asif no se amilanó ante esta desventura. Está acostumbrado a ellas, después de haber partido de Afganistán en el año 2000, cuando tenía 19 años, atravesar diez países como Irán, Turquía, Grecia y Suiza y trabajar en cualquier oficio, hasta llegar finalmente a la frontera francesa para poder desembarcar en Gran Bretaña, donde vive su familia.
Desde las dunas francesas de Fort Mahón, donde viven en horrendas condiciones los ilegales sirios, eritreos, mauritanos, afganos, iraquíes y paquistaníes que quieren entrar al reino, ya comenzó a rehacer su barco, más tecnificado y esta vez con timón, para intentar nuevamente el arriesgado cruce.
“Yo comencé a hacer un nuevo bote, con el casco del barco hecho de botellas de plástico vacías, a las que las ataré todas juntas”, contó mientras comenzaba a recoger deshechos que podrían servirle en la playa. “Haré uno nuevo de cuatro metros por cuatro, con madera, las botellas, y un círculo de hierro que usaré como timón. Lo ataré a las botellas y será muy fuerte. No voy a fallar esta vez”, dijo.
La aventura del refugiado afgano generó admiración en la prensa británica por el esfuerzo que ha hecho para llegar a su país. “Yo estoy muy feliz si ese es el caso. Este ha sido mi sueño desde que yo era chico y por eso construí este barco. Si me dejan entrar, yo tendré mucha suerte”, dijo a la prensa. Cuando fue encontrado en el agua, tenía unao finos pantalones impermeables, un buzo, un gorro de lana, pero no tenía agua ni comida.
De regreso al campo, en las cercanías de Sangatte, Asif se reencontró con los otros ilegales que se sorprendieron al verlo. Ellos estaban seguros de que moriría en el intento. Ellos prefieren un medio más seguro: infiltrarse en los camiones rompiendo las lonas o plásticos que los cubren y cruzar a Inglaterra de esa manera, vía el túnel o en ferrys.
“Mucha gente ha muerto en el intento. Para mí romper una lona o un plástico es un delito. Por eso voy a tratar mi suerte en mi barquito. Muchos le han pedido acompañarlo o enseñarle la técnica, pero dice que no los llevará “porque no saben nadar”.
Los guardacostas franceses aseguran que el sueño de Asif va a terminar en una tragedia por las fuertes corrientes del Canal, el oleaje, los imprevisibles vientos y el alto tráfico del área. Antes, Assif había intentado hacer la travesía a nado, pero finalmente desistió por la hipotermia.
El joven afgano fue encontrado con síntomas de hipotermia, y una vez estabilizado fue puesto a disposición de la Policía de Fronteras. Bernard Barron, presidente de la estación de rescate de Calais, dijo que “debido a los vientos y las corrientes violentas es imposible cruzar el canal, incluso en embarcaciones más preparadas como un bote de remos”. Según la prefectura de Calais, allí permanecen 400 inmigrantes ilegales que han intentado cruzar a Inglaterra. Las asociaciones de defensa de los inmigrantes elevan esta cifra a 650. fuente:clarin.com
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