REYNAZUL.

sábado, 22 de marzo de 2014

Hallan el cuerpo momificado de una mujer que murió hace unos 10 años Estaba tirado en el living de un PH de Pumacahua al 100. Nadie sintió olor. Investigan si fue una muerte natural.

En el PH hay sólo tres departamentos. En uno vive una pareja de músicos. En otro, una señora que se instaló hace poco, y en el C, al fondo, vivía una mujer llamada María Cristina Fontana. Pero un día, hace unos 10 años, la mujer del C desapareció. Nadie volvió a verla, nadie fue a preguntar por ella, a nadie le llamó la atención que no pagara las expensas: los vecinos sólo veían una puerta de madera desvencijada de lo que suponían era un departamento abandonado. Pero ayer, alguien llamó a un cerrajero y entraron por la fuerza a la casa que estaba abandonada: adentro, los esperaba el cuerpo momificado de la dueña de casa.
El por qué encontraron el cuerpo tal vez sea la parte más triste de la historia: no la estaban buscando sino que Marcela Calvete –dueña del departamento que alquila la pareja de músicos– consultó a un abogado amigo para hacer lo que se conoce como una “sucesión vacante”. Es decir, aquellas herencias en las que no existen sucesores o no la reclaman en los plazos previstos (en la Ciudad de Buenos Aires quien denuncia una herencia vacante se queda con el 10% de su valor).
Entraron, pero después de atravesar el living del departamento de Pumacahua 161, Flores, encontraron el cuerpo momificado de la mujer: se cree que había muerto al menos 12 años atrás, cuando tenía unos 51, y pese a que hay menos de 4 metros desde su puerta a la de los vecinos, nunca nadie sintió olor. La mujer que había entrado por la fuerza contó que ella tenía su departamento desde 2001, que en esa época conoció a la mujer, pero que después de un año y medio no la vio más: por eso, aunque al cierre de esta edición la autopsia no había finalizado, se creía que llevaba más de 10 años muerta.
El cuerpo, según dejaron trascender fuentes policiales, estaba en el suelo, junto a una mesa, en posición de espaldas), sin ropa y con las características propias de una momificación, es decir: un esqueleto con los tejidos disecados y cuerificados.
“Si el ambiente en el que murió era seco, si murió en invierno, si en la casa no había fauna cadavérica (moscas que generen larvas, por ejemplo), si estaba tomando alguna medicación que haya actuado como conservante de los tejidos, el cuerpo puede haber ido deshidratándose hasta quedar momificado”, explicó a Clarín el tanatólogo Daniel Carunchio.
Pero además, los vecinos dicen que nunca sintieron olor a podrido. “A todos nos causó una sorpresa bárbara, porque nunca hubo ningún familiar, y nunca sentimos el olor. Nadie sabe nada, es un misterio”, dijo ayer el portero de la casa chorizo. “Es que si se deshidrató no hay necesidad de que genere un gran olor a putrefacción –agregó Carunchio–. Algo de olor debe haber habido, tiene que haber perdido sangre y líquidos en su momento pero si había buena ventilación y hacia arriba, es probable que no hayan sentido nada”.
Por la tarde se supo que la mujer había nacido el 20 de febrero de 1953 y cuando tenía 37 años había sido operada por un aneurisma y había quedado discapacitada. Los investigadores encontraron una causa en donde figuraba que había sido revisada por médicos legistas dos años después, en 1992, y donde constaba que estaba altamente medicada y no podía valerse por sus propios medios.
La autopsia dirá de qué murió la mujer y resta saber por qué la vecina irrumpió en el departamento ahora. Si fue una muerte natural, no hay delito que se deba investigar, pero si pese al estado del cuerpo se llega a determinar que fue un crimen, las causas por homicidio prescriben justo ahora: tras 12 años. fuente:clarin.com
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