REYNAZUL.

martes, 25 de febrero de 2014

El Papa creó un ministerio para ordenar las finanzas vaticanas POR JULIO ALGAÑARAZ Se llamará Secretaría para la Economía y estará a cargo del cardenal Pell. Será una “estructura de coordinación” de todos los asuntos económicos, un área que ha sido fuente de enormes escándalos.

Veinte días antes del primer aniversario de su pontificado, el 13 de marzo, Francisco cumplió con lo prometido de hacer “reformas radicales” en la organización central de la Iglesia, la Curia Romana, y anunció ayer la creación de un superministerio que se llamará Secretaría para la Economía. Será una “estructura de coordinación” de todos los asuntos económicos de la Santa Sede y del Vaticano, un área que ha sido fuente de enormes escándalos en la gestión de los patrimonios eclesiásticos, favoreciendo una lucha de facciones que se convirtió en una de las causas de la renuncia de Benedicto XVI, en febrero del año pasado.
El gran cambio se veía venir desde que Francisco creó, en abril, la comisión de ocho cardenales de los cinco continentes que lo ayudan en el gobierno de la Iglesia. Uno de ellos, el arzobispo de Sidney, Australia, George Pell, fue nombrado prefecto del nuevo dicasterio estratégico. El coordinador del C8, el cardenal hondureño Rodríguez Maradiaga, había anunciado hace ya dos meses que el Papa argentino compartía la convicción de los ocho cardenales de que era necesario crear una especie de Ministerio de Finanzas que domara e hiciera transparente los organismos por donde pasan los flujos financieros de la Iglesia central y de las grandes órdenes religiosas.
Lo primero que se preguntaron los periodistas convocados ayer en la sala de prensa vaticana por el padre Federico Lombardi, portavoz Vaticano, fue cuánto afectaba la nueva organización a la madre de todos los escándalos, el IOR, Instituto para las Obras de Religión, el llamado banco del Papa, fundado por Pío XII en 1942.
Lombardi dijo que “el IOR continúa siendo objeto de estudio y de reflexión y no es tocado ahora por esta reorganización que tiene un horizonte mucho más amplio que se refiere a las dimensiones económicas y administrativas de la Santa Sede y del Estado Vaticano en su conjunto”.
Esto quiere decir que la suerte final del IOR todavía no está decidida y que el banco del Papa continuará con un gran signo de interrogación respecto a su futuro. “El IOR es una institución particular con una función específica, un pequeño ladrillo de una realidad más amplia”, dijo Lombardi.
El IOR depende ya del APSA, la Administración del Patrimonio Apostólico, que fue nombrado ayer por el Papa por primera vez como “el banco central” del Vaticano. Dentro del IOR, las agencias internacionales contratadas por voluntad de Francisco siguen investigando las cuentas, cerrando muchas y estudiando qué estructura darle en el futuro.
El cardenal australiano George Pell participó activamente del estudio y la elaboración en el consejo del C8 de los asuntos económicos y los problemas del IOR. Mostró una competencia y disponibilidad que llevaron a Francisco a ponerlo al frente de la nueva estructura estratégica del gobierno central de la Iglesia. “La Iglesia es consciente de la responsabilidad de tutelar y administrar con atención sus propios bienes a la luz de su misión de evangelización, con particular premura hacia los necesitados”, escribió el Papa argentino en el Motu Proprio que creó el nuevo dicasterio de la Curia Romana.
“La gestión de los sectores económico y financiero de la Santa Sede está íntimamente vinculada a su específica misión, no sólo al servicio del ministerio universal (del Papa) sino también en relación al bien común”, agregó.
La Secretaría para la Economía tiene autoridad sobre todas las actividades económicas y administrativas de la Santa Sede y del Estado Ciudad del Vaticano. Es una institución fuerte, que coordina la dimensión operativa, prepara los balances y los publica.
Una nueva realidad es también el Consejo para la Economía creado por el Papa, que estará integrado por quince miembros. Ocho serán eclesiásticos (cardenales, obispos y altos prelados) y siete serán laicos, expertos bien calificados en los problemas económicos y financieros. El cardenal Pell será ayudado como prefecto por un secretario de la nueva congregación. fuente:clarin.com
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