REYNAZUL.

martes, 25 de febrero de 2014

ECONOMIA DIGITAL DUDAS CON LA NUEVA ESTRELLA DE INTERNET Bitcoin: ¿la moneda del futuro o una gran burbuja especulativa? Entre apoyos y críticas, el sistema se expande. Varios países advierten que no tiene respaldo legal y recomiendan evitar su uso. Por DAMIÁN KANTOR.

En las últimas semanas, el debate sobre la verdadera naturaleza del bitcoin aumentó en forma considerable. La más célebre moneda virtual que circula por Internet genera cada vez mayor preocupación, a tal punto que algunos países recomendaron evitar su uso o directamente lo prohibieron. Sus impulsores sostienen que tales temores no tienen fundamento y que el bitcoin será la moneda del futuro. Sus críticos, en cambio, advierten que es riesgosa y que se está conformando una burbuja especulativa. En la Argentina, incluso ya es posible encontrar negocios que los aceptan.
Si bien se intenta instalar como un medio de pago electrónico, el bitcoin todavía tiene mucho para recorrer para ser aceptado como moneda, según la opinión de Miguel Angel Boggiano, CEO de la consultora Carta Financiera. Al igual que otros, Boggiano desconfía de la enorme volatilidad de la cotización del bitcoin. En menos de 2 meses, entre fines de 2013 y el viernes pasado, su valor saltó de US$100 a US$1.000, para caer a US$625. “Esto es muy cercano a un activo de altísima especulación. Ni con el peso pasa esto”, ironiza.
Devaluado y todo, el peso, como el dólar, el rublo o la rupia, es una moneda de curso legal que cuenta con respaldo del Banco Central. Nada de eso pasa con el bitcoin. Ideada por un grupo de programadores anónimos que se hicieron conocer como “Satoshi Nakamoto”, la moneda virtual es más que nada “una tecnología cuyo respaldo no pertenece a ningún gobierno, sino a la matemática y a la criptografía”, señala Rodolfo Andragnes, vicepresidente de la Fundación Bitcoin Argentina, una entidad en formación cuya misión consiste en difundir un sistema muy difícil de explicar.
El bitcoin no se imprime, es intangible. Pero se emite. El mecanismo está basado en una red, en que la que grupos de programadores intentan descifrar ecuaciones muy complejas de criptografía. Es un bingo: el primero que lo resuelve, acredita 25 bitcoins a su cuenta como premio. El concurso es abierto, previa inscripción, siempre que se cuente con una o varias computadoras con muchísimo poder de cómputo. Es fácil, pero no tanto.
Toda queda registrado en un libro virtual supuestamente inviolable: compras, ventas, emisión y traspaso de los bitcoins, por lo cual, en teoría, se puede saber al detalle que hay 12,5 millones de bitcoins repartidos entre unos 7 millones de usuarios. ¿Y si algo falla? ¿Y si el sistema es vulnerado por delincuentes? Andragnes lo descarta: “Eso es casi imposible”, asegura.
“Casi” no significa que pueda ocurrir. Sin ir más lejos, hace dos semanas, la firma Mt. Gox (una de las principales plataformas de compra y venta de bitcoins del mundo) dejó de operar unos días por fallas, lo que provocó alarma porque la empresa quería “comprobar que su sistema es completamente seguro”. Ese inconveniente, justamente, fue uno de los factores que provocó la brusca caída en las cotizaciones de la incipiente moneda virtual.
Las malas noticias se amontonaron: Rusia, por caso, decretó días atrás la ilegalidad del bitcoin, previa advertencia del Banco Central ruso sobre “el gran riesgo que corre (esa moneda) de perder su valor”. China, Estonia, Indonesia y Lituania, entre otros, puntualizaron sobre la falta de garantías y cobertura legal de la operatoria. Traducido: si algo pasa, no nos vengan a reclamar.
Andragnes insiste en que no hay peligro. Y promete grandes rendimientos a los que inviertan en la moneda virtual. “A fines de 2012, le regalé un bitcoin a cada integrante de mi familia. Lo pagué a US$13,80 y un año después, en diciembre de 2013, cotizaba a US$900. Ningún activo tuvo ese rendimiento”, graficó. La historia muestra que el origen de las crisis financieras son precisamente las promesas de grandes ganancias en poco tiempo. Desde la “tulipomanía” en los Países Bajos en el siglo XVII, hasta la última que estalló en 2008, con las deudas hipotecarias. Un furor basado en rumores sobre subas desorbitadas de algún activo, una película cuyo final es una crisis brutal, que abarca a personas, empresas y países.
Más allá de la falta de certezas, en el país ya hay negocios que aceptan los bitcoins. El Histórico de San Telmo, un restorán, es un ejemplo. El sticker de “Bitcoin accepted” es bien visible, lo que le otorga un rasgo distintivo. “En general, hay más asombro por el cartel que operaciones. Se hacen unas cinco transacciones mensuales”, dijo a iEcoJavier Lodigiani, uno de los cajeros, que recibió capacitación específica para operar el sistema. “Si bien es algo raro, es práctico y seguro”, añadió.
Muy cerca de allí, en Chile y Defensa, está Terceros del Sur, un hostel que también acepta bitcoins. Augusto Salazar, uno de los dueños, explica que lo instalaron en octubre y que hasta el momento “se concretaron una docena operaciones, con turistas extranjeros”.
Las diferencias con una moneda tradicional son enormes. Acá y en los Estados Unidos. En agosto pasado, Kashmir Hill, periodista de Forbes , intentó sobrevivir una semana en San Francisco (en el Silicon Valley) usando sólo bitcoins. Dijo que lo logró, con muchas dificultades, pagando las cosas más caras y dando muchas explicaciones sobre la moneda. La mayoría ignoraba qué era un bitcoin. fuente:clarin.com
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