REYNAZUL.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Dudas sobre la muerte de un sargento en una base antártica.Defensa informó que murió por una explosión al manipular material inflamable.

El 14 de enero último el Ministerio de Defensa emitió dos comunicados. El primero informaba que ese mismo día un suboficial del Ejército había fallecido en la Base Antártica Esperanza, tras “una explosión ocasionada por restos de material inflamable, durante las actividades de repliegue del material de residuos de la base”. Poco después, Defensa identificaba a la víctima, el sargento Alberto Ramírez, y expresaba condolencias a sus familiares y amigos.
En diálogo con testigos de lo ocurrido, este diario sabe que la desinformación o la negligencia llevaron al sargento a la muerte, y que aunque nada se ha informado, en ello le cabe responsabilidad también a algunos de sus jefes. Pero además, el tema pone un ojo crítico en cómo manipulan los argentinos los residuos en la Antártida. Es que, con autorización o no del jefe saliente de la última campaña antártica, y seguramente sin supervisión, el sargento Ramírez se puso a cortar un tambor que había contenido 200 litros de nafta ¡con una amoladora! Esta seguramente hizo chispas y causó la explosión.De 39 años, Ramírez vivía con su esposa y sus hijos en la localidad pampeana de Toay, donde hubo curiosamente poca o ninguna repercusión de la tragedia.
Clarín buscó comunicarse con la esposa del sargento, Azucena Sanso. A través de una de sus cuñadas, se supo que Azucena no quiso hablar. Pero los familiares preguntaban a este diario más de lo que informaron sobre lo ocurrido. Es que hasta el viernes pasado, afirmaron, no recibieron información extra a la que el Ejército le suministró al comunicarles la muerte. Y lo relatado fue casi lo mismo que el comunicado de prensa, señalaron.
¿Cuál fue la razón por la que Ramírez tomó una amoladora para partir en dos un tanque de combustible? El sargento estaba recién llegado a Esperanza, una de las las seis bases con actividad permanente que tiene la Argentina en la Antártida, pero llevaba más de veinte años de servicio en el Ejército. Hubo versiones de que quiso hacer un “chulengo” para improvisar una parrillla, otros que solamente estaba desmantelando el tanque para trasladar residuos.
Expertos antárticos consulados señalaron a este diario que en la Dirección Nacional de la Antártida (DNA) están establecidas las diferentes cantidades de residuo a replegar al continente por base. Y opinaron que la DNA no tiene aún un procedimiento adecuado para el tratamiento de residuos, como tampoco un plan de contingencia ante casos de derrame de residuos hidrocarburos. No obstante se trata de dar cumplimiento al Tratado Antártico y al Protocolo de Madrid, evacuando los residuos de las bases –a excepción del año pasado cuando la paupérrima campaña del buque holandés Timca no pudo cumplir con esa tarea. Ahora se hace con el buque ruso Golovnin, el que originalmente se encargó de la campaña antártica tras el incendio del rompehielos Irizar en 2007. El ministro Agustín Rossi se propuso una campaña completa.
En cuanto a los residuos estos deben ser clasificados para sacarlos de la Antártida. En su mayoría se compactan como latas de gaseosa o se los repliega enteros.
Fuentes castrenses consultadas reconocieron que la explosión que mató a Ramírez se produjo cuando intentaba cortar un tambor de nafta con una amoladora. Al mismo tiempo aseguraron que sí hay procedimientos. Indicaron que los 6 mil tambores de la base Marambio se compactan en su mayoría, previa limpieza de los gases del combustible. Pero en las otras bases como Esperanza o Belgrano, donde residen no más de 150 tambores en cada una, estos se abren con un “corta fierro y un martillo”. Y algunos se usan para trasladar residuos. Hay dos tipos de tambores, los azules que tienen nafta, y los grises, que tienen gasoil, menos volátil, señalaron. Ramírez manipuló el azul y no precisamente con un martillo, aún no se sabe por qué.
Igual será el juez de primera instancia de la ciudad de Ushuaia, Federico Vilota Ivandic el encargado de dictaminar lo ocurrido. En su juzgado está radicada la causa por la muerte de Ramírez, que muy probablemente sea considerada un “accidente”. fuente:clarin.com 

POR NATASHA NIEBIESKIKWIAT

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