REYNAZUL.

viernes, 31 de enero de 2014

San Pablo: asesinan a tiros a un ingeniero argentino POR FERNANDO SORIANO Quedó en medio de un tiroteo cuando iba en su camioneta con su mujer y su hija mayor. Quiso huir y le dispararon. Había llegado a Brasil un mes atrás para trabajar en una multinacional. Hay un detenido.


Quedaron atrapados en el momento menos indicado, en el peor lugar posible. Si acaso existe explicación para algunos hechos trágicos, el que vivieron los Firvida es de los que no la tiene. Hacía un mes que habían llegado a la ciudad de San Pablo, en Brasil, a donde el jefe de familia había sido trasladado por trabajo. El lunes por la noche, quedaron atrapados en el medio de un tiroteo en una estrecha calle del barrio Morumbí. El ingeniero civil Gonzalo Firvida (44) iba al volante de su auto y quiso escapar de la situación. No pudo. Un hombres armado se acercó y le disparó frente a su esposa y a su hija mayor.
A sangre fría.
Según relató un familiar a Clarín, Gonzalo Firvida tuvo algunos minutos de sobrevida. María, su mujer, se subió encima de él y manejó hasta el hospital Israelita Albert Einstein, en el mismo barrio. Pero ya era demasiado tarde. El ingeniero murió antes de que pudieran hacer algo.
No fue un asalto. Gonzalo volvía en su coche junto a su esposa, su hija mayor, Josefina (13) y una sobrina (su otra hija, Mora, de 8 años, se había quedado durmiendo). Habían salido con familiares que estaban de visita en Brasil. Se habían encontrado días antes en Río de Janeiro y luego los recibieron en San Pablo. De acuerdo al relato que un amigo le hizo a este diario, las dos familias cenaron en el patio de comidas de uno de los inmensos shoppings levantados en el barrio Fazenda Morumbí. Luego partieron hacia la casa de los Firvida, en dos autos. Pero no hicieron el mismo camino.
Gonzalo tomó por Doutor Flávio Américo Mauranom, continuación de la Avenida Morumbí. Es una calle que serpentea sobre un morro, con subidas y bajadas importantes. En uno de esos tramos, el ingenieroescuchó disparos unos metros adelante y enseguida percibió que se estaban tiroteando ahí mismo. En esas milésimas de segundo durante las cuales se toman decisiones determinantes, frenó el auto e intentó escapar marcha atrás. Pero el vehículo no tuvo fuerza suficiente para remontar la cuesta y el motor se apagó.
Fue ahí que uno de los hombres que estaba en el tiroteo se acercó al vehículo. Tal vez para evitar que avisara a la Policía, o porque consideró que Gonzalo vio rostros que no debía, o simplemente porque sí, le disparó a quemarropa, sin mediar palabra ni amenaza. Luego huyó corriendo, sin robarles.
La fuente consultada por Clarín aseguró que la Policía luego atrapó a los sospechosos y que el autor del crimen fue reconocido por la sobrina de la víctima y quedó detenido. Pero eso, hasta ayer, no había sido confirmado oficialmente.
Minutos después del ataque, su hija Josefina publicó un tuit estremecedor: “Estoooy lloraaaandoooo!! Le dispararon a mi papá en el auto y todavía no se despierta!! Voy a llorar”. Y luego otro, con una foto donde decía que lo extrañaba.
El cuerpo de Firvida llegó el miércoles a Buenos Aires y sus restos fueron inhumados ayer en un cementerio privado de Pilar.
La víctima trabajaba para una multinacional holandesa, Vopak, de almacenamiento de químicos. Egresado de la Universidad Austral, era hijo de otro ingeniero, que actualmente se desempeña en el Ministerio de Desarrollo Urbano porteño. Hasta que fue trasladado a San Pablo, había vivido toda su vida en Barrio Norte. A Brasil había llegado solo y dos semanas más tarde arribó su familia. Todo era tan reciente que el container con sus muebles todavía no había salido de Buenos Aires.
“No te despedimos, seguirás estando entre nosotras como siempre, presente y con una sonrisa o chiste ocurrente (...) Te abrazamos por siempre ”, le escribieron su mujer e hijas en un aviso fúnebre. fuente:clarin.com
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