REYNAZUL.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Murió Ronnie Biggs, el cerebro del "robo del siglo XX".

La leyenda se terminó en una desconocida residencia geriátrica, al norte de Londres. En ese lugar acaba de morir Ronnie Bigs, el cerebro del asalto a un tren postal británico, ocurrido en 1963, golpe al que se conoce como "el robo del siglo". Biggs, quien nunca se arrepintió de aquel robo, tenía 84 años y una vida rodeada de fugas espectaculares concretadas aún después de haber sido condenado. 

Bigss murió en el asilo Carlton Court Care Home, en East Barnet, tras deteriorarse su salud después de sufrir varios ataques de apoplejía. El hombre, cuya vida inspiró libros y películas, vivía en el Reino Unido desde 2001, cuando regresó de Brasil tras permanecer más de 25 años prófugo de la Justicia.
 
Según un vocero que confirmó la noticia, Biggs ya no podía hablar y tenía dificultades para caminar. La última vez que lo vieron en público fue en marzo de este año cuando concurrió al funeral de Bruce Reynolds, su compañero del famoso robo concretado el 8 de agosto de 1963.

Allí comenzó la leyenda de Biggs, quien había nacido en Londres en 1929. Aquel 8 de agosto de 1963, cuando cumplía 34 años, protagonizó con otros 14 cómplices el audaz asalto al tren postal Glasgow-Londres, que pasó a la historia como el "robo del siglo XX".

Los delincuentes se apoderaron de 120 bolsas de billetes de banco y se repartieron un botín sin precedentes: 2,6 millones de libras, lo que que hoy equivaldría a 75 millones de dólares. El robo estaba tan detalladamente pensado que para detener al tren en el lugar que querían, taparon con una media de nylon la luz verde del semáforo del ferrocarril y el maquinista, al creer que era una luz roja, se detuvo.

Fue apresado un mes más tarde y condenado a 30 años de cárcel. Pero 15 meses después, Biggs se escapó descolgándose con una soga y saltando sobre un camión. Tras una primera etapa en Francia, donde se hizo una cirugía estética, estuvo una temporada en España y otra en Australia, antes de llegar a Brasil en 1970, pasando por Panamá, Argentina y Bolivia.

Después, junto con su primera esposa y sus dos hijos, se instaló en Australia. Pero después se separó y se radicó Río de Janeiro, Brasil. Cuatro años después de su llegada a Rio, en 1974, un policía halló su rastro y amenazó con poner fin a su exilio dorado. Pero la operación se frustró al descubrirse que su novia, una reina del striptease llamada Raimunda con la que años después -en una cárcel británica en 2002- se casaría en segundas nupcias, estaba embarazada de su tercer hijo, Michael. Este feliz acontecimiento le garantizó a Biggs la inmunidad y le evitó ser extraditado al Reino Unido.

"Si pensaba que iba a tener una vida tranquila en Rio, estaba muy engañado", declaró por aquel entonces en Brasil, donde su casa, en el céntrico barrio de Santa Teresa, se convirtió rápidamente en una atracción turística. De todas maneras también tendría sobresaltos. En 1981 fue secuestrado por un grupo de mercenarios y apareció en un yate en Barbados, pero sus abogados consiguieron que la Justicia de la isla caribeña lo devolviera a Brasil alegando un fallo en el proceso. Cuando los británicos volvieron a la carga en 1997, tras la firma de un tratado entre ambos países, la Suprema Corte Brasileña decidió entonces que para ellos el caso había prescripto.

Durante sus años en Rio, el famoso ladrón fue muy activo: montó un restaurante y una página de Internet, en la cual vendía fotos, camisetas y otros recuerdos. También escribió su autobiografía y una novela, participó en avisos publicitarios -uno de ellos de ropa interior femenina en el que aparecía envuelto en una bandera británica rodeado de bellas jóvenes- y hasta cantó con los Sex Pistols el tema "Nadie es inocente".

Pero en 2001, arruinado, cansado y enfermo, voluntariamente pidió volver a Gran Bretaña para purgar su pena, e ingresó en prisión. En 2009, aquejado de una grave neumonía, recuperó la libertad.

El autor de su biografía, Christopher Pickard, dijo hoy a la BBC que Biggs debería ser recordado como "uno de los grandes personajes de los últimos cincuenta años" y calificó al ladrón de "amable y generoso", con un gran sentido del humor que conservó hasta la muerte.
 
El secretario general del sindicato de conductores de trenes, Mick Whelan, envió hoy sus condolencias a la familia de Biggs pero puntualizó que la organización que representa siempre lo consideró un "criminal" que "tomó parte de un robo violento que resultó en la muerte del conductor del tren, Jack Mills, quien tenía 57 años cuando se produjo el robo". Según Whelan, el maquinista nunca se recuperó plenamente de las heridas sufridas en el robo (lo golpearon con un fierro y murió en 1970).

En 2001 y en medio de un gran despliegue mediático, Biggs volvió volvió a su país, Entonces dijo que lo hacía porque se sentía enfermo, aunque también agregó que quería tomarse una "pinta" de cerveza en un "pub" y deseaba morir en Inglaterra.

(Fuentes: AFP, EFE y archivo Clarín) fuente:clarin.com
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