REYNAZUL.

jueves, 5 de diciembre de 2013

“Invadieron mi cuerpo y robaron mi bebita” POR MARÍA LAURA AVIGNOLO Lo denunció la joven italiana a la que le realizaron una cesárea y le quitaron a su hija por ser bipolar.

PARÍS. CORREPONSAL - 05/12/13 - 14:08
La justicia británica autorizó a identificar a la mamá italiana , que fue forzada por los servicios sociales de Essex y los tribunales familiares a una cesárea forzada, y a entregar su bebita para ser adoptada en Gran Bretaña. 

Alessandra Pacchieri (35), una madre bipolar que llegó a Gran Bretaña para hacer la última etapa de su curso de azafata en la empresa Ryannair, dio una entrevista al diario Daily Mail. Denunció que "los servicios sociales y los tribunales de familia británicos invadieron mi cuerpo y robaron mi bebita".

Con detalles, Alessandra contó que estaba viviendo en el hotel Hilton del aeropuerto de Stantead mientras hacía su curso y se fue quedando sin dinero en el año 2012. Estaba embarazada de cuatro meses, había frenado su medicación para su bipolaridad para no afectar a su bebé y su situación económica le provocó un ataque de pánico. Llamó a la policía desde el hotel pidiendo ayuda y les dio el teléfono de su madre en Italia. Ella fue quien les explicó que su hija sufría un trastorno de bipolaridad y que tomaba regular medicación para controlar su humor.

La policía le mintió-según ella- y la trasladó al hospital Princesa Alexandra de Essex. Esperó 10 horas ser atendida y nadie le dio de comer. Recién a las 10 y 20 de la noche la vieron dos médicos psiquiatras, que le informaron que la seccionarían bajo el Acta Mental británico. Un policía entró a la habitación, le aprisionó las manos para que no escapara y la arrastró hacia afuera. De allí fue trasladada al Centro Derwent, el ala psiquiátrica del hospital, donde durmió vestida. Tardaron 4 días en ir a buscar su ropa al hotel.

Al día siguiente, un médico le dijo que tomara los medicamentos para controlar la depresión y ella se negó. En ellos había una advertencia de que podían causar la muerte del bebé o de la embarazada. El médico le volvió a informar que "sería seccionada". El tribunal de familia concedió la autorización al Trust hospitalario para actuar.

"Yo tuve la inmediata sensación de que querían mi bebé.Les rogué a los doctores que me dejaran ir a mi país. Que yo quería ir al tribunal a encontrar una solución", relató Alessandra. Siguió internada y al llegar a los siete meses de embarazo, fue transferida al hospital Broomfield en Essex.

"Allí los servicios sociales de Essex me dijeron que mi hija iba a una familia sustituta al nacer" recordó. Algo más horroroso estaba por llegar. La unidad hospitalaria donde vivía apareció cerrada con llave el 24 de agosto del 2012. Cuando preguntó qué pasaba, le informaron que le iban hacer una cesárea, bajo anestesia general.

Según las leyes de familia británica, un bebé no puede ser entregado a los servicios sociales para su cuidado antes de nacer. Pero el servicio de salud puede obtener una orden judicial forzando una cesárea para conseguirlo. El Trust hospitalario consideró que esa decisión defendía los intereses de Alessandra porque había un 1 por ciento de posibilidades de ruptura uterina si había un parto natural. Una segunda orden de la justicia ya estaba preparada para entregar el bebé inmediatamente naciera a los servicios sociales.

Las autoridades médicas ignoraron las lágrimas de la futura mamá. La contuvieron con cinco enfermeras en una cama y la sedaron intensamente. La mudaron al quirófano, le pusieron una máscara sobre su rostro.Cuando ella despertó, estaba con una camisola quirúgica. En su dormitorio discutían enfermeras y asistentes sociales.

"Alguien me entregó a mi bebita y yo le di el pecho.Ella estuvo 20 minutos conmigo o media hora.Yo estaba feliz de abrazarla.Yo pensé que iba a la unidad maternal con ella", contó. Pero no fue el caso. "Dos horas después, me la volvieron a traer para que la alimentara. Alguien en la habitación le dijo: "Usted no puede darle el pecho". Y un médico me dijo que debía abandonar el teatro de operaciones porque se necesitaba para otro paciente", recordó Alessandra ante el "Daily Mail".

A Alessandra la llevaron en ambulancia a la unidad psiquiátrica Christopher, en el hospital de Broomfield. Ella seguía reclamando a su hija. Tres días después le informaron que la bebita había sido entregada a una familia sustituta y que podría verla media hora por semana.

La mamá fue dos veces a los tribunales de familia en Chelmsford a reclamar por su hija.Pero bajo el asesoramiento de los servicios sociales de Essex, el juez falló en contra de Alessandra.La enviaron de regreso a su país y podía visitar a la bebita una vez por mes. Hasta mayo, cuando le informaron que su hija sería entregada en adopción.

¿La razón? El juez consideró que Alessandra podría dejar de tomar su medicación por la bipolaridad en el futuro y la bebita estaría en riesgo.

Todo el procedimiento que Alessandra sufrió en Gran Bretaña se hizo publico ayer por primera vez. Una secreta orden judicial permite a los médicos sedar a una mujer y hacer una cesárea sin su consentimiento. "Ella no debe conocer estar orden antes de llegar al hospital" advierte Lord Mostyn, que escribió la orden.

Alessandra trabaja como cuidadora de ancianos, vive en su propia casa en las montañas de Siena y se mantiene sola. Tiene otros dos hijos con dos padres americanos diferentes porque vivió en Estados Unidos con su familia y es bilingüe. Los padres de sus parejas cuidan a sus dos hijos y ella mantiene perfectas y amistosas relaciones con ellos y los visita con frecuencia. La bebita en debate es hija de un inmigrante senegalés ilegal, que vive en Italia. La abuela senegalesa ofreció cuidar a la bebita en Senegal, si fuera necesario, al igual que la madre de Alessandra.El juez británico ni siquiera quiso considerar esta opción.

El caso es hoy un escándalo internacional,con magistrados italianos acusando a sus pares británicos de utilizar una "metodología nazi" y los diputados británicos exigiendo que se revise y transparenten las secretas actividades de los tribunales de familia. Sus abogados han lanzado una acción judicial para recuperar la bebita y que pueda vivir con su madre, que tiene su bipolaridad controlada. Pero la bebita ya se encuentra en manos de una familia, que proyecta adoptarla.

La última palabra está ahora en manos de Sir James Munby, el más alto juez de familia de la justicia británica, que también se pregunta por qué la mamá y su hija no fueron enviadas a Italia. fuente:clarin.com
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