REYNAZUL.

lunes, 29 de julio de 2013

Le pusieron un corazón artificial y esperará el trasplante en su casa POR VALERIA ROMÁN Fue en el Hospital Garrahan. Es la primera vez que se practica una operación de este tipo a un menor en el país.

“Me hicieron el regalo más caro de mi vida”, dijo el adolescente de 15 años a sus médicos del Hospital Garrahan, al día siguiente de convertirse en el primer paciente pediátrico en América latina que tiene implantado un corazón artificial que le permitirá moverse fuera del hospital. El chico sufre una miocardiopatía dilatada y su vida corría peligro. No había tiempo para esperar el trasplante. Por lo cual, decidieron colocarle el dispositivo el 10 de julio pasado. Justo el día de su cumpleaños.
El adolescente, cuya identidad fue preservada por pedido de la familia, estaba muy enfermo. Es de la localidad de Moreno. Como consecuencia de su problema en el corazón, había desarrollado una hipertensión pulmonar y su situación era complicada. “Estaba grave, y no había tiempo para esperar un trasplante. El primer objetivo fue salvarle la vida. Por eso decidimos implantarle el nuevo dispositivo”, contó ayer a Clarín Horacio Vogelfang, jefe del servicio de trasplante cardíaco, que llevó a cabo la operación junto con Alejandra Villa, Gerardo Naiman y Luis Quiroga, entre otros médicos.
Vogelfang se había capacitado el año pasado en Noruega para saber colocar el corazón artificial. El dispositivo –cuyo nombre técnico es sistema de asistencia ventricular de flujo continúo– fue fabricado en Estados Unidos y aprobado por la autoridad sanitaria de ese país, como un artefacto que funciona como puente hasta el trasplante que reemplace a su corazón enfermo.
El Centro Único de Ablación e Implante de la provincia de Buenos Aires (Cucaiba) se hizo cargo de la compra del corazón artificial para el adolescente. El Garrahan, que recibe su presupuesto del Gobierno Nacional y del Gobierno de la Ciudad, se hizo cargo de los costos de la operación. Todo fue gratuito para la familia del paciente. La operación duró seis horas y estuvieron presentes dos cirujanos expertos de Inglaterra y Alemania.
“La operación es un hito para la salud pública argentina y de todo el continente y un hecho de profunda equidad social, porque a través de estas intervenciones que son, al igual que los trasplantes, la expresión de la más alta complejidad en medicina, se llega a salvar la vida de quienes no tienen otra alternativa independientemente del origen y condición social”, afirmó el ministro de Salud de la Nación, Juan Manzur, en un comunicado.
Al día siguiente del implante, el chico ya no necesitó respirador y hablaba tranquilamente. Días después, salió de terapia intensiva y empezó sesiones de rehabilitación. “Tras salvarle la vida, el objetivo ahora pasó a ser a que el dispositivo funcione como puente al trasplante. Necesita por el momento un tratamiento con anticoagulantes y de un monitoreo médico”, agregó.
El dispositivo está dentro del cuerpo. Por fuera, tiene las dos baterías que el paciente lleva en una riñonera en la cintura. Uno de sus principales beneficios es que permite la atención ambulatoria del paciente, quien puede transitar el período de espera del trasplante con mejor calidad de vida.
Una parte del artefacto es una bomba que se asienta en el interior del tórax y se conecta directamente al corazón enfermo. Bombea sangre desde el lado izquierdo del corazón hacia la aorta, que es el vaso sanguíneo de gran tamaño que lleva el líquido al resto del cuerpo. La sangre sale de la bomba en un torrente continuo como el agua de una manguera de jardín. Hasta ahora ningún niño ni adulto había sido implantado con el dispositivo en el país. Pero el caso del adolescente de 15 años aún no terminó. Sus médicos esperan hacerle pronto el trasplante definitivo, es decir, un órgano donado por otra persona. Está inscripto en emergencia, en la lista de espera para trasplante cardíaco del Incucai. fuente:clarin.com
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